Riesgos del desconocimiento de las herramientas tecnológicas de uso diario, una cuestión de ética

desconocimiento de las herramientas tecnológicas

Es un hecho que la falta de habilidades y conocimientos afecta directamente la práctica legal. En la actualidad, las habilidades y conocimientos en torno a la tecnología también forman parte de los problemas que enfrentan los profesionales del derecho y que pueden afectar su rendimiento y sus capacidades para ofrecer una asesoría óptima. Hoy en día se requiere que los abogados sean competentes en cada herramienta de tecnología que usan para servir a sus clientes, y con esto no nos referimos únicamente a tecnología puramente legal, sino a herramientas tan básicas y comunes como Office.

Si aún no crees que adquirir conocimientos y habilidades relacionados con las herramientas tecnológicas sea un tema por el cual preocuparse, creemos que es momento de que empieces a considerarlo. Una representación legal incompetente conlleva a más tiempo y por ende más honorarios, lo cual afecta directamente al cliente y genera una pérdida de credibilidad en la firma a razón de una violación ética. Si la razón por la cual se están gastando más horas de las necesarias es la falta de conocimientos sobre las herramientas tecnológicas de uso diario, tu práctica como abogado está íntimamente relacionada con el uso óptimo de las herramientas que tienes a tu disposición diariamente.

La tecnología en la práctica diaria

Ser hábil o tener conocimientos sobre tecnología es un tema muy amplio. Sin embargo, en este caso, su definición está relacionada con las herramientas que los abogados deben utilizar para ejercer su profesión, las cuales son:

  • Software de gestión de práctica
  • Software de gestión de casos
  • Software de gestión de documentos
  • Software de facturación
  • Plataformas de correo electrónico
  • Sistemas de generación de PDF
  • Plataforma de Office

Hoy en día, cualquier abogado que no posea los conocimientos básicos en estos 7 tipos de programas correrá el riesgo de ofrecer una asesoría que no cumpla con todas las habilidades que de su profesión se espera.

Quizás tener un manejo seguro de la información y una facturación automatizada son temas que causan furor y son motivo de conversación en diversidad de artículos que se encuentran en la web; sin embargo, ningún abogado debe descuidar su aprendizaje de herramientas básicas como Word y Excel. Preparar documentos, redactarlos, pulirlos y entregarlos consume una cantidad significativa del tiempo diario de trabajo de cualquier abogado, por lo cual conocer todas las herramientas y posibilidades que ofrecen estos programas, con el fin de trabajar más rápidamente, es fundamental.

La feliz ignorancia

Ser un abogado tecnológicamente incompetente representa un desperdicio de tiempo y de dinero de los clientes debido a la falta de suficientes conocimientos informáticos. Esto ya no puede seguir sucediendo.

Es el momento de empezar a reconocer que hacer un uso ineficiente de la tecnología representa una sobre facturación de un cliente. Cuando los abogados optan por no aprender tecnología, porque la vieja forma de hacer las cosas conlleva a más horas facturables, no están sirviendo a sus clientes de manera justa y ética. Cuando un abogado usa tiempo facturable trabajando manualmente y realizando tareas que fácilmente pueden ser automatizadas, está ganando dinero de manera injusta. Si un cliente descubre que la asesoría que está recibiendo puede ser reemplazada por otra más eficiente, no dudará en cambiar de representantes.

En conclusión, la aparentemente inofensiva decisión de omitir la capacitación en tecnología puede llevar a una sobre facturación y a un acto antiético de parte del profesional del derecho. Este tipo de comportamientos tarde o temprano perjudicarán el futuro de su firma y de su práctica profesional.

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