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Muchas veces nuestros socios no están del todo claros lo que esto implica.

A pesar de lo que se ha hablado de las nuevas generaciones, su falta de paciencia y exceso de movilidad entre organizaciones, aún existe un hecho incontrovertible: muchos abogados entran a una firma con el objetivo de llegar a ser socios y el alcanzar esta condición muchas veces lo ven como el epítome de su carrera.

El camino hacia el “partnership” es tan variado como accidentado. No en todas las firmas hay planes de carrera claros que le permitan a los aspirantes a socio entender qué es lo que tienen que hacer. En otras existen estos planes, pero tienen elementos de valoración subjetiva. En un tercer grupo, están las que tienen un buen plan de carrera, pero no se han puesto a pensar que debe ser complementado con algún tipo de preparación que prepare a sus futuros socios para afrontar esta labor.

Sea dentro del contexto de decenas de planeaciones estratégicas o dentro del programa de entrenamiento de generación de negocios que ofrecemos, siempre encontramos un tema recurrente: los asociados que alcanzan la calidad de socio en la mayoría de firmas de Latinoamérica muchas veces no entienden su nuevo rol, y, los que lo entienden, no han desarrollado las habilidades necesarias para seguir brillando bajo su nueva condición.

La falta de preparación al adquirir la calidad de socio es lo que inspira el título de este artículo. Ni se ha terminado el champagne y el nuevo socio se ve ante la pregunta qué más carreras ha interrumpido: “¿Y ahora cómo socio qué hago?”

En estos tiempos en los cuales la retención del talento se está volviendo cada vez más compleja y competitiva, las firmas no pueden permitirse perder a sus mejores elementos. No pueden perder a aquellos que se visualiza tienen una carrera tan prometedora por delante que han decidido incluirlos en la mesa donde se toman las decisiones y se reparten los dividendos.

Si usted siente que en su organización hay socios que no han terminado de hacer la transición y se siente como que siguen siendo asociados; dan la sensación que se desempeñan por debajo de lo que se espera de ellos; o quizá se han retirado abogados fieles a la firma después de alcanzar el partnership… no está solo. Hay cientos de socios que se sienten así de alguien de su firma.

Pero no tiene por qué seguir siendo así. Con una adecuada estrategia las firmas pueden asegurarse que la presión a sus nuevos socios no sea tal que provoque malos resultados.

Lo primero que las firmas de ben aceptar es que no es suficiente nombrar a alguien socio y dejarlo a su suerte. Es responsabilidad de la firma ofrecer la preparación necesaria y es responsabilidad del socio, o potencial socio, aprovechar esas herramientas y aplicarlas a su máximo potencial. De no hacerlo puede suceder una de tres cosas: Sí, el socio recién nombrado intuitivamente entiende su rol y logra brillar en él.