Deja de procrastinar: consejos para pasar de postergador a productivo

En alguna de nuestras entradas anteriores, aquella que estaba dedicada a los consejos para administrar mejor el tiempo, dijimos que hacer pausas durante la jornada laboral era un buen hábito, pero existe una diferencia abismal entre las pequeñas pausas y descansos para liberar la tensión y el hábito nocivo y crónico de la procrastinación y la postergación. Para algunas personas la procrastinación no es esporádica, es regular y se hace cada vez más frecuente con el paso del tiempo, sin duda esta tendencia puede afectar la productividad, las relaciones laborales y muchos más factores en el diario vivir.

Tipos de procrastinadores

Existen tres tipos de procrastinadores, se clasifican según las razones por las cuales no avanzan con sus labores pendientes y continúan postergando sus tareas hasta el infinito.

  • Los que les gusta la emoción implícita en hacer las cosas contra reloj, aquellos que dicen que bajo presión trabajan mejor.
  • Los que posponen por el miedo al fracaso, suelen estar muy enfocados en las opiniones que los otros tienen de su trabajo.
  • Aquellos que no realizan sus labores ni toman decisiones porque no quieren hacerse responsables de sus acciones.

Si te identificas con alguno de estos perfiles acá te damos 7 consejos para dejar de procrastinar.

  • Deja de poner excusas:  No hay mucho que decir al respecto, siempre habrá una buena excusa para postergar las labores, evita la tentación, si tiene una tarea pendiente empieza a hacerla ya.
  • Minimiza distracciones: En la era digital todas las distracciones están al alcance de un click, lo que empieza con un “voy a revisar mi correo” termina en 4 horas de tiempo perdido en Facebook. Bloquea en tu navegador las páginas que más te distraigan.
  • Ponte fechas limite:  La autonomía no funciona para todos, establece un calendario de actividades que sea poco flexible en las fechas límites de entrega y adhiérete a él lo más que puedas.
  • La Regla de los Cinco Minutos: Si estás planificando una acción que se puede hacer en menos de cinco minutos, no la planifiques; hazla.
  • Registra tu tiempo: Anota en algún lugar  las tareas que realizas cada día y cuánto tiempo has dedicado a cada una de ellas.
  • La X en el calendario: Si tienes que hacer una tarea que se repite diariamente este consejo te será muy útil, en un calendario marca con una X cada día que la realices. El objetivo es no romper la cadena de equis en el calendario.
  • Tareas concretas: Los grandes proyectos suelen ser abrumadores, este es el tipo de tareas que más postergamos por miedo a enfrentarnos con un monstruo difícil de manejar. Divide los grandes proyectos en pequeñas tareas que sean concretas y empieza a evacuarlas una a una.

Recuerda que los seres humanos somos seres de hábitos, todos estos consejos funcionarán sólo si se aplican de manera constante.