Derecho e inteligencia emocional

La inteligencia emocional, esa que muchos parecen dejar en segundo plano, es aquello que salvará a los abogados del futuro. Descubre por qué.

derecho e inteligencia emocional

En el mundo del derecho, el abogado es visto como una persona culta que ha estudiado una gran cantidad de manuales, es recursiva y sabe encontrar solución a los problemas legales de sus clientes. El buen abogado es aquel que tiene los conocimientos técnico-jurídicos necesarios para resolver todo tipo de situaciones, pero ¿qué otro tipo de habilidades aparte de las intelectuales son útiles para que un abogado sea exitoso?

Hay estudios que indican que el 30% de las actividades que realizan los abogados podrían ser desplazadas por la inteligencia artificial

Hay estudios que indican que el 30% de las actividades que realizan los abogados podrían ser desplazadas por la inteligencia artificial. Existen programas capaces de redactar complejos contratos o proferir fallos judiciales de forma rápida y precisa. Esto ha generado que la profesión del derecho se transforme y que el factor humano adquiera relevancia. Gracias a la tecnología, ha habido una mayor preocupación por las habilidades sociales de los abogados y la utilidad de estas en el desenvolvimiento del ejercicio profesional. No hay por qué preocupar, por que es algo que ninguna máquina podrá hacer.

La inteligencia emocional es un concepto bastante útil y entenderlo podría incrementar las posibilidades de éxito de una firma de abogados, se le menciona como una habilidad fundamental para desenvolverse en artículos como “Los 10 mandamientos de los abogados del futuro” de Martín Gustavo Ibarra para La República y se han escrito libros dedicados a este tema como Beyond Smart: Lawyering with Emotional Intelligence de Ronda Muir.

Por lo cual nos preguntamos ¿Qué es necesario saber para usar y entender la inteligencia emocional?

¿Qué es la inteligencia emocional?

El concepto de inteligencia emocional (EI) fue propuesto en 1990 por Peter Salovey y John Mayer como una forma de inteligencia social que implica la habilidad de controlar los sentimientos y emociones de uno mismo y de los demás, discriminando esa información y emplearla para guiar nuestro pensamiento y acción. La inteligencia emocional es un conjunto de habilidades para reconocer y gestionar emociones para resolver problemas y regular nuestro comportamiento.

El psicólogo Daniel Goleman define los cinco componentes de la inteligencia emocional de la siguiente manera:

  •         Conciencia de sí mismo: Es importante reconocer nuestras virtudes y defectos, para poder explotar las virtudes y trabajar por mejorar los defectos. Conocer esto permite enfocar mejor la labor y la calidad de los servicios que se ofrecen.
  •         Autocontrol: Nuestras reacciones deben dejar de ser impulsivas, ser pensadas y reflexionadas.  Esto es de gran utilidad a la hora de enfrentarse a clientes difíciles, situaciones injustas o al perder un caso.
  •         Motivación: Es necesario que el trabajo no se realice de forma mecánica. La pasión, la entrega y el compromiso son vitales al realizar cualquier labor.
  •         Empatía: Es vital poder identificarse y relacionarse activamente con la realidad de otras personas. El abogado debe ponerse en los zapatos de su cliente para prestar un buen servicio que cumpla las expectativas.
  •         Habilidades sociales: Estas son las competencias para comunicarse con los demás.  Para un abogado es supremamente importante poder relacionarse con sus clientes y con sus compañeros de trabajo para que su labor sea eficiente, trabajar en estas habilidades puede mejorar el trabajo en las firmas legales.

Ser consciente de la inteligencia emocional es de mucha ayuda para mejorar el entorno laboral y ser más exitoso en los negocios. Saber manejar estas habilidades le permite al abogado desenvolverse mejor en el ámbito laboral.

¿Por qué es útil la inteligencia emocional para el derecho?

El ser capaz de reconocer y regular las emociones le permiten al abogado desempeñarse mejor en su labor. La práctica de la abogacía implica trabajar con otros (con clientes, compañeros de profesión, clientes potenciales y otros profesionales del campo judicial), por esta razón, es importante trabajar en las habilidades sociales para que las labores se desarrollen de forma eficiente y exitosa. Actualmente, se aprecia mucho al profesional que sea capaz de manejar estas habilidades. En el informe de Infoempleo y Adecco de “Oferta y demanda de empleo en España” del 2016 se valora increíblemente el poseer soft skills para moverse en el campo laboral. No es suficiente para el abogado conocer su campo sino además trabajar en estas habilidades y mejorar su inteligencia emocional para desarrollarse profesionalmente.

En los últimos años ha habido una preocupación por enriquecer y explorar la importancia de estas habilidades en el campo del derecho. Investigaciones como “The Significance of  Emotional Intelligence to Trial Lawyers” de Pedro Aguiar Morais Barosa, dirigido a utilizar la inteligencia emocional como herramienta de persuasión de jueces (específicamente en el sistema legal portugués); y otras como “Incorporating Emotional Intelligence Concepts into Legal Education: Strengthening the Professionalism of Law Students” de John E. Montgomery, dedicado a incluir estos conceptos en la formación y profesionalización de los abogados; se han preocupado por entender la utilidad de estas habilidades en el ejercicio del derecho.

El poder controlar y expresar las emociones, así como gestionar las relaciones interpersonales de forma empática puede ser la llave para mejorar la venta directa o cruzada de los servicios de un despacho de abogados.

Muchas veces, es más importante poseer y trabajar en estas aptitudes sociales que tener las capacidades cognitivas y el conocimiento técnico legal para ganar casos. En un despacho de abogados el profesional no es una máquina que entrega resultados (aunque trabajar en la inteligencia emocional también sirve para mejorar dichos resultados) sino que se generan expectativas del aporte que se puede realizar a la empresa, y por esta razón estas habilidades se vuelven relevantes.

Fuentes

http://www.utoledo.edu/law/studentlife/lawreview/pdf/v39n2/Montgomery%20Corr%20Final.pdf

https://www.plmj.com/xms/files/Tese_PEDRO_BAROSA_plmj.pdf

https://www.attorneyatwork.com/emotional-intelligence-successful-selling/

https://lafleur.marketing/blog/grow-law-firm-emotional-intelligence/

http://webjcli.org/article/view/565/796

http://www.legaltoday.com/blogs/gestion-del-despacho/blog-manual-interno-de-gestion/inteligencia-emocional-y-abogados-cuando-las-emociones-suman

https://lexlatin.com/reportaje/inteligencia-emocional-la-firma-me-beneficia

https://www.larepublica.co/especiales/dia-del-abogado/los-10-mandamientos-de-los-abogados-del-futuro-2741016

https://www.lawandtrends.com/noticias/despachos/la-importancia-de-la-inteligencia-emocional-en-el-sector-legal-1.html

https://fundacion.atresmedia.com/documents/2018/01/03/DA61F5DD-3F46-4CA4-B357-110AE737FA30/informe-infoempleo-adecco-2016.pdf

https://www.inc.com/travis-bradberry/why-you-need-emotional-intelligence-to-succeed.html