6 consejos que te harán la persona más influyente del grupo

¿Te gustaría ser la persona más persuasiva de la sala? Te decimos cómo lograrlo.

Persuasión

Puede que muchas veces tengas grandes ideas y argumentos, sin embargo, has notado que esto no es suficiente para convencer a un grupo que tu idea es la mejor. Lo que necesitas para lograr impacto en cualquier reunión es una serie de herramientas que las personas más persuasivas no dudan en aplicar.

No hace falta que manipules o presiones a los demás. Solo es cuestión de descubrir cómo vender tus ideas y demostrar que son la opción más viable y eficaz.

Sabemos que la persuasión es fundamental en cualquier disciplina, por esta razón hemos seleccionado 6 cosas que pueden llegar a hacerte el más persuasivo de cualquier grupo.

Tener en cuenta lo positivo y lo negativo

De acuerdo con el profesor de la Universidad de Illinois, Daniel O’keefe, si compartes uno o dos puntos de vista negativos sobre tu idea lograrás mayor impacto que si solo hablas de los puntos positivos.

La razón es muy sencilla, nadie cree que una idea sea perfecta. Si tu público, o las personas a las cuales te diriges para proponer tu punto de vista, escuchan de ti los riesgos o los puntos negativos de tu propuesta, sentirán que eres una persona sensata y que has sabido leer la totalidad de las posibilidades que pueden presentarse. Analiza los posibles aspectos negativos que pueden tener tus propuestas y demuestra cómo minimizar o superar las dificultades que se presenten.

Las personas que esperas convencer tienen más probabilidades de ser persuadidas si les demuestras que entiendes las dudas que pueden llegar a tener. Habla desde el otro lado de discusión y haz lo posible para demostrar por qué, a pesar de los puntos negativos que existen, todavía tu idea sigue siendo la más acertada.

Demuestra tu confianza

¿Eres de los que cree que las gráficas y los argumentos científicos son la mejor forma de persuadir a un público?

Lamentamos decirte que las investigaciones han demostrado que la confianza en sí mismo, e incluso la arrogancia, tienden a ser más eficaces que la experiencia. ¿La razón? Normalmente los seres humanos tendemos a relacionar confianza con habilidad. Incluso las personas más escépticas pueden llegar a ser persuadidas si son conscientes de la confianza de la otra persona.

Debes ser audaz y demostrar confianza. Si no estás seguro sobre algo ¿por qué estás tratando de convencer a los demás? Debes dejar de decir “creo” antes de dar paso a tus ideas. Si crees que algo va a funcionar, debes decirle a todos que va a funcionar.

Ajusta el ritmo de tu discurso

Hay una gran verdad detrás del estereotipo del “vendedor rápido”, es posible que hablar rápido funcione, pero no siempre puede aplicarse.

El truco es simple: Si es probable que tu público no esté de acuerdo con lo que estás expresando: habla más rápido. Si por el contrario, sientes que tu público está de acuerdo con tus argumentos: habla más despacio.

La razón es muy sencilla. Cuando tu público parece estar en desacuerdo, hablar más rápido les dará menos tiempo para formar sus contra argumentos. Esto te dará la ventaja a la hora de persuadirlos.

Si por el contrario, parece que tu público va en la misma línea que tú, al hablar lentamente les das tiempo para evaluar tus argumentos y pensar cómo respaldarlos.

Cuando sientas que tu audiencia es neutral, opta por hablar con cierta rapidez, de esta manera lograrás mantener su atención.

Reconoce la manera en que tu audiencia prefiere procesar la información

Quizás tu manera de dar a conocer una nueva idea, o de abarcar a un jefe para convencerlo de algo no sea la adecuada. No todas las personas tienen la misma forma de ser persuadidas.

Si eres demasiado agresivo al mostrar una idea y la persona que esperas persuadir tiene cierto poder y, por qué no decirlo, cierto orgullo, puedes estar perjudicándote permanentemente.

Transforma tu discurso dependiendo el público al que te diriges. Puedes demostrar respeto, pretender buscar una opinión o la aprobación de una persona que puede llegar a sentirse atacada por tus argumentos y que quiere mantener su posición de poder. Dale tiempo para considerar tu idea, no le pidas conclusiones inmediatas.

Por el contrario, si la persona que deseas convencer es mucho más atenta a nuevas ideas; la confianza y la audacia son la mejor herramienta. Puede que sea una persona más arriesgada, por lo que darle tiempo para pensar podría ser contraproducente, podría olvidarlo o reemplazarlo por otra idea antes de que te des cuenta.

Busca el medio adecuado

Si eres un hombre que busca persuadir a otro hombre que no conoces bien o, incluso, que jamás has visto ¿Cuál es la mejor opción?

Siempre que sea posible, evita que el primer paso sea un encuentro cara a cara, puedes escribir un correo electrónico primero. Como regla general, los hombres tienden a sentirse competitivos frente a otros hombres. Una discusión sobre nuevas ideas puede llegar a convertirse en un concurso con un vencedor y un perdedor definitivo.

Por el contrario, si eres una mujer que busca convencer a otra mujer ¿Cuál es la mejor opción?

A diferencia de los hombres, las mujeres están más enfocadas en las relaciones, por lo cual la comunicación en persona, en lugar de convertirse en terreno de enfrentamiento, suele ser mucho más eficaz.

En el caso de que pretendas convencer a un amigo, o a una persona cercana, la mejor opción siempre será la conversación cara a cara. Entre más cercana sea la persona, más fácil de persuadir será.

Asegúrate de tener la razón

De nada sirven los anteriores consejos si el mensaje que intentas transmitir no se sostiene. El primer paso, a decir verdad, es estar en lo cierto.

Procura ser claro y conciso a la hora de expresar tus ideas. Debes ser reconocido por tener datos, razonamientos y conclusiones sólidas; de lo contrario, por más habilidades que tengas para persuadir, tarde o temprano tus argumentos se desplomarán y perderás la confianza que habías ganado en tu audiencia.

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